Con el potrero en las venas: el desfachotado debut de Leonel Flores que ilusiona a Scaloni
Con apenas diez minutos en cancha, la joya de Boca demostró que la camiseta de la Selección no le pesa y se ganó los elogios del DT tras tirar gambetas sin mirar la chapa del rival.

El recambio generacional de la Selección Argentina sigue dando frutos de oro y esta vez el protagonista de la película fue Leonel Flores. El pibe surgido de las entrañas de Boca Juniors tuvo su ansiado debut absoluto con la camiseta albiceleste y, en apenas un puñado de minutos sobre el césped, demostró que tiene ese potrero indomable que tanto le gusta al hincha argentino. Ingresó a los 81 minutos del encuentro y no necesitó tiempo de adaptación: pidió la pelota, encaró y destiló desequilibrio puro.
Lejos de achicarse por el marco de un partido internacional, el juvenil dejó en claro que la personalidad le sobra. Al término del encuentro, con una frescura que asombra para su corta edad, tiró una de esas frases que pintan de cuerpo entero al futbolista de nuestro suelo: "Jugué tranquilo, no me importa a quién tengo enfrente". Esa mezcla de audacia y desparpajo es la que marca la diferencia en el fútbol de elite y Flores la tiene de sobra.
Semejante actuación en el epílogo del partido no pasó desapercibida para el ojo clínico de Lionel Scaloni. El director técnico campeón del mundo se deshizo en elogios para con el extremo xeneize en la conferencia de prensa, destacando la soltura y el desparpajo con el que ingresó a disputar un final picante. Para el cuerpo técnico, este tipo de apariciones reafirma que la fábrica de talentos nacionales nunca se detiene y que el futuro de la Scaloneta está en excelentes manos.
De esta manera, el juvenil quemó una etapa trascendental en su carrera y empieza a transformarse en una opción más que seria para el recambio ofensivo de la Selección. Mientras en Boca se frotan las manos sabiendo el diamante en bruto que tienen en su plantel, todo el país futbolero se ilusiona con la frescura de un Flores que recién empieza a florecer, pero que ya juega con la chapa de los grandes.