¡Escándalo en la Sudamericana! Vasco se queda sin cancha para recibir a Boca y estallan los escritorios
El conjunto brasileño tiene prohibido usar su estadio y le negaron el Maracaná por exigencias de Conmebol. La dirigencia xeneize se plantó con firmeza y rechazó resignar entradas para sus hinchas.

El clima de semifinales ya se respira en el aire, pero esta vez la pelota quedó a un lado y el protagonismo absoluto se lo llevaron los escritorios. Vasco da Gama atraviesa horas desesperadas y de pura incertidumbre de cara al trascendental duelo contra Boca Juniors por la Copa Sudamericana. Al conjunto de Río de Janeiro le negaron el uso del mítico Estadio Maracaná y ahora corre a contrarreloj para encontrar un escenario alternativo.
El nudo de este conflicto radica estrictamente en la capacidad de las tribunas. El estadio propio de Vasco, el histórico São Januário, apenas puede albergar a poco más de 20.000 espectadores. Sin embargo, para la instancia de semifinales, el reglamento de la Conmebol es sumamente estricto y exige un aforo mínimo de 30.000 localidades. Sin el Maracaná disponible, los cariocas se encuentran atrapados en un laberinto logístico muy complejo.
Ante este panorama adverso, la comisión directiva brasileña intentó una jugada rápida de última hora: proponerle a la dirigencia de Boca reducir el porcentaje de entradas destinadas a la parcialidad visitante para poder habilitar de forma excepcional su propia cancha. La respuesta desde la Ribera fue un "no" rotundo y categórico. La cúpula xeneize se plantó con firmeza para hacer respetar el reglamento y defender el derecho de los miles de hinchas argentinos que sueñan con copar tierras brasileñas.
Con el reloj como su principal y más temible enemigo, Vasco da Gama analiza distintas sedes de urgencia en otras ciudades de Brasil para albergar un partido que promete paralizar el continente. Mientras tanto, en el búnker azul y oro reina la absoluta tranquilidad, enfocados en preparar la estrategia futbolística y sabiendo que la localía de su rival está en el ojo de la tormenta. La gran cita copera ya se empezó a jugar fuera de los límites de la cancha.