Central Córdoba y un presente que puede ser mejor pero no es el mejor

El fútbol argentino, sin dudas, se convirtió en una verdadera liga apasionante, difícil y con muchos aditamentos. Los equipos se armaron para estar a la altura de eso y evidentemente que Central Córdoba no entendió de la misma manera.

Si analizamos desde la punta del ovillo, la dirigencia trajo a un entrenador que nunca estuvo a la altura de la historia del club, porque su discurso en cada conferencia de prensa fue de “salvar del descenso” al “ferroviario”, una palabra que con Omar De Felippe (anterior DT), por ejemplo, se utilizó muy poco, lo que habla a las claras de su pensamiento como DT.

Eso se ve dentro del campo de juego, el equipo ataca muy poco, sólo sale defenderse y para colmo de males lo hace muy mal y lo sufrió este lunes con la goleada sufrida con Estudiantes de La Plata 0-5. Para jugar de esa manera, un entrenador tiene que ver que no cuenta con jugadores de la jerarquía que tiene que tener Central Córdoba para afrontar el torneo de Primera División de Argentina.

En ese sentido, tampoco se ve el trabajo del cuerpo técnico, porque además, los jugadores quedan sin resto físico en casi todos los partidos. Hasta el momento cosechó solamente tres victorias, tres empates y sufrió cinco derrotas (sin contar con la de la Copa Argentina), lo que habla a las claras de la pobrísima campaña que viene teniendo hasta el momento.

La situación “ferroviaria” puede ser mejor, pero no es la mejor.

Hay individualidades que están por debajo de lo que necesita el equipo. El golero Alan Aguerre es la figura del equipo en cada partido, porque -antes del 0-5 con el “Pincha”- salvó muchas veces de la catástrofe porque el nivel defensivo viene siendo lamentable (salvo Maciel y Moyano, que vienen demostrando mucha regularidad).

Además, en la zona de volantes hay jugadores que no alcanzan la media para intentar un buen fútbol, Matías Vera y Barrera (devenido a volante por izquierda), corren siempre detrás del balón y mas allá de sus esfuerzos, no pueden suplir las falencias de la zona de gestación.

En la ofensiva, la jerarquía de Michael Santos se apaga partido a partido porque no tiene un socio que pueda hacer valer su peligrosidad dentro del área. Naya, realmente un delantero de bajo nivel, aporta poco y nada.

El resto acompaña. Poco y nada de este Central Córdoba que merece un poco más, pero al parecer pocos entienden eso.

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