Mística y brasas en Nueva York: la Selección cumplió con el asado sagrado antes de la gran final ante España

La mística de la Selección Argentina no se negocia, ni siquiera en las vísperas de la definición más importante del planeta. A horas de disputar la gran final del Mundial 2026 frente a España, la delegación nacional cumplió a rajatabla con su ritual más sagrado: el clásico asado de camaradería.
A pesar de la mudanza logística de último momento hacia Nueva York, el búnker albiceleste se inundó con el aroma campestre que ya es una marca registrada de este proceso. La cena de concentración, que se repitió rigurosamente en la antesala de cada batalla de esta Copa del Mundo, sirvió una vez más para descomprimir tensiones, fortalecer el espíritu del grupo y renovar la unión de un plantel que quiere volver a tocar el cielo con las manos.
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