El templo de tierra bajo el Cerro de los Siete Colores: la legendaria cancha de Jujuy que fascinó a Infantino se quedó sin final feliz

En el corazón de la Quebrada de Humahuaca, allí donde la geografía desafía a la razón, late la pasión del Club Atlético Santa Rosa. A más de 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar y custodiada por el imponente Cerro de los Siete Colores en Purmamarca, se erige una cancha única en el planeta: un terreno de pura tierra, desprovisto de césped y tribunas, pero rebosante de una mística inigualable.
Este escenario colosal, que el mismísimo presidente de la FIFA, Gianni Infantino, expuso ante los ojos del mundo como el ejemplo perfecto de la pureza del fútbol, volvió a ser el epicentro de la emoción. La centenaria institución jujeña estuvo a un paso de coronar su mística con una hazaña histórica, pero el destino deportivo le fue esquivo tras perder la gran final por el ascenso al Torneo Regional Federal Amateur.
A pesar del trago amargo por no haber logrado dar el salto de categoría, este rincón del Norte Argentino ratifica que la pasión no necesita de grandes infraestructuras ni de lujos modernos. En Purmamarca, el fútbol se sigue jugando con el alma y a flor de piel, rozando el cielo.
