El ocaso de una leyenda estética: por qué el revés a una mano agoniza en la elite del tenis mundial

El tenis moderno asiste a la agonía silenciosa de su golpe más elegante. Con la prematura eliminación del griego Stefanos Tsitsipas, se quebró una racha histórica que se mantenía ininterrumpida desde 1877: por primera vez en la historia, una temporada completa de Grand Slam se cerrará sin un solo semifinalista que ejecute el revés a una mano.
Aquella marca registrada que supo definir el tenis de leyendas de la talla de Roger Federer y Pete Sampras hoy parece un recuerdo del pasado. Las estadísticas de la ATP son demoledoras y marcan que actualmente apenas cinco jugadores dentro de los 100 mejores del planeta sostienen este recurso en la elite del circuito.
Detrás de esta transformación drástica conviven razones físicas, tácticas y generacionales. Las exigencias del juego contemporáneo, con devoluciones cada vez más potentes y un desgaste extremo, han llevado a que las academias prioricen la solidez del golpe a dos manos, empujando a esta obra de arte del tenis a una inminente extinción.
