El asado, la cábala que une a la Scaloneta: el ritual que nunca falta antes de salir a la cancha
✍️ Publicado por sgo sports
El asado, la cábala que une a la Scaloneta: el ritual que nunca falta antes de salir a la cancha

Mientras la Selección Argentina afina los últimos detalles para afrontar los cuartos de final del Mundial 2026 ante Suiza, hay una costumbre que permanece inalterable desde hace años y que el plantel considera parte de su identidad. El clásico asado previo a cada partido volvió a reunir a futbolistas, cuerpo técnico y colaboradores en Kansas, donde la delegación tiene su base durante esta etapa del torneo.
La reunión se realizó en el Origin Hotel, el búnker elegido por la Albiceleste en suelo estadounidense, y las imágenes fueron compartidas tanto por la AFA como por el presidente Claudio "Chiqui" Tapia, mostrando la intimidad de un grupo que encontró en estas cenas una verdadera cábala.
Para que nada falte y el sabor sea exactamente el mismo que en casa, la delegación trasladó cerca de 500 kilos de carne desde Argentina, una logística especialmente organizada para garantizar los cortes tradicionales que acompañan al plantel durante toda la competencia.
El responsable de las brasas volvió a ser Diego Iacovone, cocinero habitual de la Selección y encargado de las parrillas montadas en uno de los patios del hotel. A su lado trabajó Antonia Farías, mientras que los jugadores, como ya es habitual, comenzaron a acercarse para probar los primeros cortes recién salidos del fuego.
Uno de los grandes protagonistas volvió a ser Emiliano "Dibu" Martínez, un fanático declarado del asado. Si en otras oportunidades se lo había visto registrando cada momento con su celular, esta vez cambió de función y se convirtió en el encargado de repartir los primeros bocados entre sus compañeros.
Las imágenes más divertidas de la noche llegaron cuando el arquero fue ofreciendo pequeños trozos de vacío y costillar a cada integrante del plantel. Uno de los momentos más celebrados tuvo como protagonista a Giuliano Simeone, quien recibió el clásico bocado directamente en la boca entre risas y cargadas del resto del grupo.
Como ocurre en cada edición de este ritual, Lautaro Martínez fue el responsable de ponerle música a la reunión. Desde su teléfono comenzó a sonar "La Cumbia de los Trapos", de Yerba Brava, una canción que ya forma parte del ambiente cotidiano de la Selección y que también acompaña la salida del equipo durante la entrada en calor de los partidos.
La escena volvió a mostrar el excelente clima interno que reina en el plantel de Lionel Scaloni, uno de los pilares que explican la continuidad de un ciclo ganador que sigue alimentando la ilusión de conquistar un nuevo título mundial.
Una tradición que también llegó acompañada por otra curiosa cábala
Si el asado ya es una costumbre innegociable, en esta Copa del Mundo apareció otro detalle que comenzó como una simple coincidencia y terminó convirtiéndose en motivo de bromas dentro de la delegación: la lluvia después de cada reunión alrededor de la parrilla.
En el debut del Mundial, luego del tradicional encuentro gastronómico, una fuerte tormenta azotó la zona con alerta de tornado, intensas ráfagas de viento y lluvias torrenciales. Antes del segundo compromiso volvió a repetirse un escenario muy similar, reforzando la idea de que el clima también parecía acompañar las cábalas argentinas.
La historia volvió a repetirse en Kansas. Horas después del asado, durante la madrugada, un intenso temporal descargó lluvia, truenos y relámpagos sobre la ciudad, despertando incluso a varios integrantes de la delegación que descansaban en el hotel.
Entre risas, comentarios y el tradicional "Elijo creer", el grupo bautizó esta nueva superstición como "modo rainy", una simpática expresión que ya forma parte del folclore de una Selección que encontró en los pequeños rituales una manera de fortalecer la unión del plantel mientras continúa soñando con levantar una nueva Copa del Mundo.
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