Del Monumental como mascota al debut de gala: El lazo familiar que une a Thiago Almada con la banda roja

El fútbol tiene esas vueltas del destino que parecen escritas por un guionista de cine. La historia de Thiago Almada y su flamante debut como titular en River Plate es el claro reflejo de un sueño que se mamó desde la cuna y que hoy se hace realidad bajo los focos del Estadio Monumental.
Mucho antes de consagrarse campeón del mundo y de transformarse en la incorporación rutilante de este mercado de pases, el habilidoso volante ya recorría el club de Núñez. En su infancia, Almada solía cumplir el rol de "mascota" acompañando a su tío, quien por entonces jugaba en las divisiones inferiores del Millonario. Aquellos viajes de chicos al predio de Ezeiza y las tardes de fútbol fueron moldeando un vínculo inquebrantable.
Hoy, con la chapa de estrella internacional, el mediocampista concreta una presentación que trasciende lo estrictamente deportivo: es el cierre perfecto para una herencia familiar profundamente ligada a la historia de la institución.
