De ídolo en Rusia a rebuscárselas con la ropa: la cruda realidad de Agustín Destribats, el campeón dorado de los Suramericanos

El contraste es tan brutal como real. Por un lado, el brillo dorado en el pecho tras consagrarse campeón en los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026. Por el otro, el rebusque diario para estirar el presupuesto. Esta es la doble vida de Agustín Destribats, el máximo referente de la lucha libre argentina que, mientras apunta todos sus cañones a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, debe dedicarse a la venta de indumentaria en su país para poder financiar sus viajes.
La realidad de este atleta de elite cambia drásticamente al cruzar la frontera. Para perfeccionar su técnica y medirse con los mejores, Destribats recorre los centros de entrenamiento más exigentes del planeta, donde su estatus roza el de una verdadera celebridad. Sin embargo, al regresar a la Argentina, el reconocimiento se disipa y la necesidad de ingresos lo obliga a comercializar pantalones.
El propio luchador ilustró este abismo cultural y económico con una anécdota increíble: "En Rusia me sentaba a comer y cuando quería pagar me decían: 'no, ya te pagó tal persona'". Una muestra gratis de la enorme valoración que recibe en el exterior, en contraposición al enorme sacrificio que debe realizar en casa para mantener vivo su sueño olímpico.
