San Lorenzo consiguió un empate valioso ante Santos en Brasil y quedó muy cerca de la clasificación en la Copa Sudamericana. Sin embargo, el foco de la noche terminó alejándose de lo futbolístico luego del fuerte descargo de Gustavo Álvarez, quien denunció haber sido agredido por simpatizantes brasileños cuando se dirigía a la conferencia de prensa.
El entrenador azulgrana llegó visiblemente molesto y antes de comenzar el análisis del partido decidió exponer lo sucedido. “Les pido por favor a Santos y a Conmebol que no hagan pasar al entrenador visitante por el medio de la hinchada local. Me expuse a un golpe”, expresó apenas tomó el micrófono.
Según relató el DT, el recorrido hacia la sala de prensa lo obligó a atravesar un sector cercano a la torcida local, en medio de un clima muy caliente por el resultado. “No me parece normal tener que pasar entre los hinchas rivales. Me expuse a insultos, un golpe en la cabeza y hasta frases racistas”, agregó con evidente enojo. Luego, reveló que le dijeron “argentino racista” e hizo la denuncia en CONMEBOL.
Ya enfocado en el desarrollo del encuentro, Álvarez valoró la reacción de su equipo después de un primer tiempo complicado. “El segundo tiempo fue mucho mejor. Tuvimos más serenidad, más paciencia y mejores terminaciones”, analizó. Incluso, remarcó que tras alcanzar el empate, el conjunto argentino estuvo más cerca de quedarse con la victoria: “Después del 2-2, si había un equipo que debía ganar, éramos nosotros”.
La dirigencia también denunció incidentes con los hinchas
El presidente de San Lorenzo, Sergio Costantino, también se refirió a los problemas ocurridos en el estadio y confirmó que hubo agresiones hacia simpatizantes del club. Según explicó el dirigente, un hincha terminó con una herida menor en la nariz luego de recibir un golpe por parte de un efectivo policial en la tribuna.
Desde el club señalaron que el simpatizante fue atendido rápidamente por el cuerpo médico presente en el estadio y luego acompañado por dirigentes azulgranas hasta la salida del recinto. La situación generó preocupación en la delegación visitante, que cuestionó el operativo de seguridad montado para el encuentro.

