Luego de varias semanas de incertidumbre y negociaciones, CONMEBOL y UEFA no pudieron llegar a un acuerdo sobre la sede y la fecha del partido. El ente europeo insistió en todo momento en su preferencia por Madrid y, al ser rechazado por la AFA, intentó cambiar la fecha para buscar otro escenario, pero ya no había tiempo.
Argentina, respetando su planificación, se mantuvo firme en jugar el duelo el 27 de marzo en otro estadio neutral, algo que la UEFA no consiguió. Luego de no lograr esto y de intentar unilateralmente disputarlo en España, se cayó el cruce entre los campeones de América y Europa.
Después de varias semanas de negociaciones y desacuerdos entre las distintas entidades del fútbol internacional, finalmente se canceló la Finalissima que debía enfrentar a Argentina y España. La decisión fue confirmada unilateralmente por la UEFA, luego de no alcanzar un entendimiento con la AFA y los organismos sudamericanos respecto a la sede del partido.
El encuentro, que reúne al campeón de la Copa América con el ganador de la Eurocopa, tenía como primera opción disputarse el 27 de marzo en el estadio Lusail de Qatar, escenario que ya había albergado grandes eventos internacionales. Sin embargo, la situación cambió drásticamente cuando la escalada del conflicto bélico en Medio Oriente generó incertidumbre en la región y derivó en la suspensión de actividades futbolísticas en Qatar.
Ante ese panorama, comenzaron intensas negociaciones entre la AFA, la UEFA, la CONMEBOL y la Real Federación Española de Fútbol para encontrar una nueva sede que permitiera mantener el evento en el calendario.
En ese proceso surgieron diferencias profundas entre las partes. Desde el lado europeo, se trató de imponer como única alternativa el estadio Santiago Bernabéu de Madrid, una propuesta que generó resistencia desde Sudamérica por considerar que rompía el principio de neutralidad que se había establecido previamente.
Desde CONMEBOL y AFA se mantuvieron firmes en su postura de defender el acuerdo contractual inicial, que contemplaba un terreno neutral para disputar el encuentro. Cabe destacar que luego de la propuesta de Claudio Tapia, quien sugirió que se jugara en el Monumental, UEFA recogió el guante con una respuesta insólita: una final a ida y vuelta, pero con la definición en 2028 y adecuado al calendario de España.
Argentina se mantuvo firme en respetar el acuerdo, priorizando mantener la fecha y escenario neutral, algo que UEFA no pudo conseguir. En tanto, en Europa ofrecieron la opción del estadio del Real Madrid (primero a los medios y luego a CONMEBOL), tal como reconoce el ente europeo en un comunicado oficial. Sin embargo, esto también tenía un trasfondo político: Aleksander Čeferin, titular de la UEFA, quiso limar asperazas con Florentino Pérez, presidente del cuadro madrileño, luego que el dirigente de la ‘Casa Blanca’ diera marcha atrás con la creación del a Superliga.
Además, siendo el organizador, UEFA recibía un cannon muy superior jugando en el Bernabéu y por eso puso trabas cuando se propusieron otras sedes alternativas como el Olímpico de Roma o el estadio Da Luz de Lisboa.
De esta manera, el esperado choque entre la selección argentina y España, que prometía reunir a dos de las potencias del fútbol mundial en un duelo de campeones, quedó oficialmente cancelado.
La Finalissima, que había ganado prestigio tras su última edición, se transformaba en uno de los partidos más atractivos del calendario internacional. No obstante, la tensión geopolítica en Medio Oriente y las diferencias institucionales por la sede terminaron frustrando un encuentro que generaba gran expectativa en el mundo del fútbol.

