Ni los casi 36 años que pasaron logran aún cesar los comentarios sobre el incidente del agua contaminada que la Selección Argentina indujo a beber a jugadores de Brasil durante el cruce de octavos de final del Mundial Italia 1990. Quien volvió sobre el tema fue nada menos que Branco, la principal víctima de la pesada trampa, en diálogo con La Gazzetta dello Sport. Y dejó en claro que para él la herida no cierra.
“(Diego) Maradona lo confesó todo 15 años después. Lo denuncié al final del partido y nadie me creyó, pero lo que más me indigna es que si me hubieran sorteado para el control antidoping, ¡habría quedado como un drogado! En el campo, me sentía borracho, me giraba todo, me giraba el estadio Delle Alpi entero”.
“Sentía resaca, como cuando te pasás con el alcohol y te tumbás en la cama. Dos meses después, jugamos un amistoso y (Oscar)Ruggeri me lo contó todo. Es un mal ejemplo: (Carlos) Bilardo, su entrenador, hacía estas cosas incluso con jugadores de sus propios clubes que no quería hacer jugar”, contraatacó el brasileño.
Desde que Maradona reveló en el recordado Mar de Fondo que eran ciertas las sospechas sobre la presencia de un fármaco en las botellas que les convidaron a los brasileños en los parates del encuentro (contenían Rohypnol, un potente somnífero), la controversia no paró de crecer entre quienes prefirieron el silencio o las declaraciones ambiguas, como el mismo Bilardo. Y, como es de esperar, el episodio aún llena de bronca a los brasileños.

